En un encuentro marcado por la intensidad y la mala fortuna defensiva de la visita, Independiente logró hacer respetar su localía tras darle vuelta al marcador y superar por 3-1 a Guabirá. El partido, disputado en el Estadio Patria de Sucre, dejó a los locales con tres puntos de oro y al equipo montereño con las manos vacías tras una insólita ráfaga de autogoles.
El primer golpe fue azucarero
El partido comenzó cuesta arriba para el cuadro chuquisaqueño. Guabirá, dirigido por Leonardo Égüez, saltó al gramado del Patria con un planteamiento ofensivo que rindió frutos rápidamente. A los 20 minutos de la primera mitad, el atacante Pedro Cabral enmudeció a la afición local al marcar el 1-0, capitalizando un buen momento de los visitantes que parecían tener el control de las acciones.
Con la ventaja a su favor, el equipo rojo de Montero se fue al descanso dejando dudas en el esquema local.
La reacción de rojo y blanco y la pesadilla visitante
Para el segundo tiempo, Independiente cambió el chip. El equipo de rojo y blanco adelantó líneas y comenzó a asfixiar la salida de Guabirá, buscando desesperadamente el empate. La presión constante rindió frutos, pero de la manera menos esperada para el rival.
La desesperación en la zaga visitante provocó una cadena de errores fatales. Enrique Añez y Jorge Flores, en su intento por despejar el peligro de su área, terminaron enviando el balón al fondo de su propio arco en dos jugadas desafortunadas. Estos dos autogoles desmoronaron anímicamente a Guabirá y le dieron el impulso definitivo a Independiente para sellar el 3-1 final.
Lo que deja el partido
Con este resultado por la fecha 17, el «Matador» se hace fuerte en Sucre y suma unidades vitales para seguir escalando posiciones en el campeonato. Por su parte, Guabirá sufre un duro traspié que lo frena en su aspiración de meterse en los puestos de vanguardia, estancándose con 25 puntos y cediendo terreno por la diferencia de goles.
