Con goles de cabeza de los ingresados Antonio Borhen y Alain Niño de Guzmán en los últimos cinco minutos, el cuadro capitalino venció por 0-2 a Universitario de Tarija en el estadio IV Centenario.
El camino en la fase nacional de la Copa Simón Bolívar comenzó de la mejor manera para Universitario de Sucre. En su visita al estadio IV Centenario, el equipo dirigido por Javier Vega hizo valer su jerarquía y el peso de su banquillo para imponerse por 0-2 ante Universitario de Tarija, en un partido que se definió con dramatismo y juego aéreo en el epílogo.
Durante 85 minutos, el encuentro se mantuvo cerrado. El representativo que defiende los tradicionales colores rojo y azul supo manejar los tiempos, mostrando orden defensivo ante un equipo local que intentaba hacer pesar su localía bajo el mando de Claudio Velásquez.
El cerrojo tarijeño finalmente se rompió gracias a las variantes tácticas. Al minuto 86, Antonio Borhen, quien había ingresado desde el banco de suplentes, se elevó en el área para conectar un certero golpe de cabeza que desató la euforia capitalina.
Lejos de conformarse, la «U» aprovechó el desconcierto del cuadro local. Apenas cuatro minutos después, en el 90′, otro hombre de recambio, Alain Niño de Guzmán, calcó la fórmula y con un nuevo testarazo sentenció el 0-2 definitivo, asegurando tres puntos de oro para la visita.
Análisis de Proyección de Goles
El desarrollo de este encuentro dibuja una gráfica de efectividad letal concentrada exclusivamente en la recta final (minutos 86 y 90). Durante más de ochenta minutos, la proyección ofensiva se mantuvo contenida, priorizando el desgaste físico del rival y el orden táctico. La ruptura del marcador a través de dos jugadas por vía aérea ejecutadas por jugadores de recambio revela una planificación estratégica orientada a capitalizar la fatiga de la defensa rival en los últimos compases del juego. Esta explosión goleadora en una ventana de apenas cuatro minutos demuestra una alta capacidad de resolución en situaciones de presión y una lectura de partido impecable por parte del cuerpo técnico para cerrar el encuentro sin dar margen de reacción.
