El campeón del mundo inició la defensa de su corona con una exhibición magistral. En un partido que tuvo de todo —desde sustos anulados por el VAR hasta jugadas colectivas de alta escuela—, Argentina goleó 3-0 a Argelia en su estreno mundialista, guiada por un Lionel Messi imperial que se llevó la pelota a casa y rompió un récord histórico.

Un susto tempranero y la reacción del campeón

El arranque del partido en New Jersey no fue sencillo para la Albiceleste. Apenas a los 7 minutos, los «Zorros del Desierto» sorprendieron con una contra letal que terminó en gol de Farès Chaïbi. Sin embargo, la tecnología jugó a favor de Argentina: el VAR intervino de manera milimétrica para sancionar una posición adelantada que devolvió el alma al cuerpo del equipo de Lionel Scaloni.

A partir de ahí, el mediocampo clásico compuesto por Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández tomó las riendas del partido, buscando constantemente la verticalidad para abastecer a Lautaro Martínez y al capitán.

Rompiendo la historia: El primero de la Pulga

La resistencia argelina, comandada bajo los tres palos por Lucas Zidane, se desmoronó gracias a la visión de De Paul. El volante metió un pase entrelíneas exquisito que rompió la presión defensiva; Messi recibió perfilado, encaró hacia el área y sacó un remate inatajable para abrir el marcador a los 26 minutos.

Con este tanto, Messi se convirtió en el único jugador en la historia en marcar en seis ediciones diferentes de la Copa del Mundo.

Olfato goleador y oportunismo

En la segunda mitad, Argentina mantuvo la intensidad con el ingreso de piernas frescas como Julián Álvarez y Nicolás González. A los 19 minutos del complemento, tras un violento remate de Mac Allister que Zidane no pudo contener, apareció el olfato depredador de la Pulga. Atento al rebote, Messi empujó la pelota al fondo de la red para firmar el 2-0 y empezar a liquidar la historia.

Una obra de arte para el triplete

El broche de oro llegó sobre el final del encuentro. En una transición perfecta que involucró a Nahuel Molina y una gran habilitación de Julián Álvarez, la pelota le quedó a Messi dentro del área. Con una frialdad de otra galaxia, el ’10’ definió con una sutileza mágica que dejó a sus propios compañeros —incluyendo las reacciones de asombro de Enzo Fernández y Facundo Medina en el campo— tomándose la cabeza sin poder creer lo que veían.

Con este 3-0 contundente, Argentina manda un mensaje directo en el Grupo I y demuestra que la corona sigue estando en manos del equipo más hambriento del planeta. El sueño del bicampeonato está oficialmente en marcha.