La Copa Mundial de la FIFA 2026™ sumó una nueva fecha de alta intensidad competitiva en las sedes de Norteamérica. En tres encuentros de realidades muy distintas, España ratificó su cartel de candidata, Suiza rompió una sequía histórica de casi nueve décadas en fases de eliminación directa, y Portugal se quedó con un clásico europeo que, más allá del resultado, significó un punto de quiebre para la historia del fútbol moderno.
Solvencia ibérica en Los Ángeles
En el primer turno, España no dio margen a la sorpresa y pasó por encima de Austria con un inapelable 3-0 en el Los Angeles Stadium. El planteamiento táctico de Luis de la Fuente maniató la presión alta del conjunto austríaco desde el primer minuto.
Mikel Oyarzabal fue el gran protagonista de la tarde al firmar un doblete que desarticuló cualquier intento de reacción rival. La cuenta la cerró el lateral Pedro Porro, quien aprovechó un preciso servicio de Alex Baena para meter un cabezazo fulminante. Con este rendimiento, «La Roja» accede a la ronda de los dieciséis mejores exhibiendo un volumen de juego colectivo que asusta a sus próximos rivales.
Suiza quiebra su maleficio histórico
Por su parte, en el BC Place de Vancouver, Suiza dio un golpe de autoridad al vencer 2-0 a Argelia. No se trataba de un partido más para los helvéticos: el triunfo representa su primera victoria en una fase eliminatoria de un Mundial desde 1938.
El delantero Breel Embolo destrabó el encuentro tempranamente a los 10 minutos, permitiendo a los suizos replegarse y contragolpear con criterio. Apenas iniciada la segunda mitad (46′), Dan Ndoye capitalizó una desatención en la zaga africana para sentenciar el compromiso. Suiza avanza con un bloque defensivo sólido que solo ha encajado un gol en lo que va del torneo
Agonía en Toronto: Portugal avanza y el mundo despide a una leyenda
El plato fuerte de la jornada se vivió en el Toronto Stadium, donde Portugal derrotó 2-1 a Croacia en un compromiso que tuvo todos los condimentos de una final anticipada. Ivan Perišić adelantó a los croatas al inicio del complemento, pero Cristiano Ronaldo equilibró la balanza desde el punto de penal en el minuto 68. Cuando el partido parecía destinado a la prórroga, Gonçalo Ramos conectó un frentazo al minuto 94 para desatar la euforia lusa. El dramatismo se estiró hasta el último segundo, cuando el VAR anuló el empate de Joško Gvardiol por un ajustado fuera de juego.
Más allá del resultado, el partido pasará a los libros de historia por lo que ocurrió en el banquillo de suplentes tras el pitazo final. A sus 40 años, Luka Modrić disputó 78 minutos a un nivel supremo, registrando un 88% de precisión en sus pases y sosteniendo el mediocampo balcánico. Tras su sustitución por el desgaste físico, el desenlace del partido confirmó la eliminación de Croacia y, con toda certeza, el final de la trayectoria mundialista del legendario ’10’. Veinte años después de su debut en Alemania 2006, el fútbol despide de las citas máximas a uno de sus volantes más elegantes.
Análisis de Proyección: Impacto en el marcador definitivo
- El factor Modrić en el trámite: Mientras el capitán de Zadar estuvo en cancha, la proyección de gol de Portugal se mantuvo bajo mínimos debido a su capacidad para ralentizar el juego y forzar transiciones laterales de los lusos.
- Quiebre en los últimos 15 minutos: Tras la salida de Modrić en el minuto 78, Croacia perdió la capacidad de retener el balón en campo rival. Esto provocó una acumulación de hombres en su propia área, elevando la proyección ofensiva de Portugal hasta el desenlace que terminó con el cabezazo de Ramos.

