El corazón de 12 millones de bolivianos latió con fuerza en Monterrey. En una noche que comenzó con el fantasma de la eliminación, la Selección Boliviana sacó la garra y la jerarquía para darle la vuelta a un marcador adverso y vencer por 2-1 a Surinam, instalándose en la finalísima del repechaje intercontinental rumbo al Mundial 2026.

La remontada de los «Elegidos»

El partido en el Estadio BBVA no fue apto para cardíacos. Tras un primer tiempo de dominio estéril para la Verde, el balde de agua fría llegó al minuto 48 con el gol de Liam van Gelderen para Surinam. Sin embargo, el estratega Óscar Villegas movió las fichas con precisión quirúrgica.

El empate llegó al minuto 72 gracias a la «joya» de Always Ready, Moisés Paniagua, quien con un derechazo cruzado rompió la resistencia caribeña. Pero la locura total se desató al 79, cuando Miguelito Terceros, con la frialdad que lo caracteriza, cambió un penal por gol para sellar el 2-1 definitivo.

Monterrey: Sucursal de la fe boliviana

Las graderías del «Gigante de Acero» se tiñeron de rojo, amarillo y verde. Residentes bolivianos en México y viajeros que hicieron el esfuerzo monumental de acompañar al equipo se hicieron sentir durante los más de 100 minutos de juego (incluyendo un agónico tiempo de adición de 10 minutos).

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Lo que sigue: El muro de Irak

Ahora, Bolivia está a solo 90 minutos de romper una sequía de 32 años sin asistir a la cita máxima del fútbol. El rival será Irak, instalado en la final por su mejor posición en el ranking FIFA y espera a la Verde este martes 31 de marzo.

Si Bolivia logra la victoria, se integrará directamente al Grupo I del Mundial, donde ya esperan potencias como Francia, Senegal y Noruega.