El Club Guabirá no deja nada al azar. Con la mirada puesta en su trascendental debut internacional de 2026, el plantel azucarero ya se encuentra instalado en la ciudad de Cochabamba. El equipo dirigido por Joaquín Monasterio ha iniciado un periodo de concentración estratégica que busca cumplir un doble objetivo: sellar su pase en el torneo local y llegar en plenitud física al cruce continental.
La altura como prioridad
El próximo 3 de marzo, el «Rojo» de Montero deberá visitar a Independiente Petrolero en Sucre por los playoffs de la Copa Sudamericana. Conscientes de que los 2.790 metros de altitud de la capital pueden ser un factor determinante, el cuerpo técnico decidió que la aclimatación en el valle cochabambino es la mejor vía para que los jugadores asimilen la exigencia física necesaria.
Escala previa: Universitario de Vinto
Pero la Sudamericana no es lo único en la agenda. Este miércoles, Guabirá tiene una cita clave ante Universitario de Vinto por el partido de vuelta del torneo de verano. Tras haber conseguido una victoria por 2-1 en el partido de ida, el conjunto azucarero buscará administrar esa ventaja para asegurar su continuidad en la competición antes de enfocarse de lleno en el plano internacional.
La planificación contempla sesiones de entrenamiento a doble turno y un monitoreo constante del rendimiento físico de cada integrante del equipo, buscando evitar lesiones en una etapa donde la seguidilla de partidos empieza a pasar factura.
Optimismo en las filas azucareras
El ambiente en la concentración es de total optimismo. Para Guabirá, este 2026 representa una oportunidad de volver a ser protagonista fuera de las fronteras bolivianas. «El grupo está unido y enfocado en el trabajo de adaptación; sabemos que cada detalle cuenta para lo que viene en Sucre», señalaron desde el entorno del club.
Con esta estrategia, el cuadro de Montero espera no solo superar la llave local este miércoles, sino también dar el golpe en la Sudamericana y llevar una alegría a su fiel hinchada en el Norte Integrado.

