La tierra batida de París suele ser un escenario implacable, el lugar donde se separan los buenos tenistas de los verdaderos competidores de élite. Hoy, la arcilla roja de Roland Garros fue testigo de una de las páginas más doradas, emotivas y esperadas del deporte boliviano: Juan Carlos Prado Ángelo se ha clasificado al cuadro principal del segundo Grand Slam del año.
A sus 21 años, el tenista cruceño demostró que la etiqueta de «promesa» ya le queda chica. Lo de hoy fue una consagración de carácter, tenis y resistencia.
Una batalla de dos horas y media frente a Coleman Wong
El partido definitivo de la qualy (fase de clasificación) no apto para cardíacos. Al frente estaba el hongkonés Coleman Wong, un rival directo generacional que no le iba a regalar absolutamente nada. El marcador final de 6-4, 3-6 y 6-3 refleja a la perfección la montaña rusa de emociones que se vivió en la cancha francesa.
Prado arrancó el encuentro como un torbellino. Con un tenis agresivo, profundo y un quiebre tempranero, se puso rápidamente 3-0 arriba. Aunque Wong intentó reaccionar, el boliviano mantuvo la cabeza fría para cerrar el primer parcial por un sólido 6-4.
Sin embargo, en el circuito grande nadie se rinde. El segundo set fue la cruz de la moneda: Wong devolvió el golpe con otro 3-0 inicial. Prado, mostrando esa garra que lo caracteriza, logró igualar el set 3-3, pero el asiático estuvo más fino en el cierre y estiró la definición al set definitivo tras un 6-3.
El momento del verdadero protagonista
El tercer set fue un examen psicológico. Cuando Wong quebró temprano y se puso 2-1 arriba, parecía que el cansancio y la presión empezaban a pasar factura. Fue en ese preciso instante cuando apareció la jerarquía de Juan Carlos Prado.
En lugar de achicarse, el boliviano subió la intensidad de sus golpes, empezó a mandar con su derecha y encadenó una racha espectacular para dar vuelta el marcador a un 4-2. Con el público entregado a la intensidad del juego, Prado administró su ventaja con la madurez de un veterano y cerró el definitivo 6-3, desatando la locura y el festejo en París y en toda Bolivia.
«Para llegar a este cuadro principal, Prado tuvo que dejar el alma en cada ronda previa, superando con una solvencia impecable a rivales de la talla del estonio Daniil Glinka.»
¿Por qué este hito es histórico?
Para el tenis boliviano, meter a un jugador en el cuadro principal de un Grand Slam es un logro monumental. Prado viene avisando desde su época de Junior (donde llegó a ser el número 1 del mundo y finalista justamente de Roland Garros en esa categoría) que su tenis está hecho para las grandes citas.
Hoy, ese chico que dominaba los torneos juveniles se convirtió oficialmente en un competidor del Main Draw de Roland Garros absoluto. Estará compartiendo vestuario, canchas y cuadro con los mejores tenistas del planeta.
Juan Carlos Prado ya no solo juega por él; juega por el sueño de un país entero que vuelve a vibrar con el tenis en lo más alto del deporte mundial. ¡París te espera, Juan Carlos!

